A Oscar William
En la risa de los niños
en el llanto adolescente
en la ilusión del joven
en la entrega y la pasión por cuanto vibra
te encuentro hermano.
No sólo vivimos en banderas,
jugamos a las bolas
robamos las frutas del vecino
nos volábamos de casa
saltábamos los árboles
fue nuestra época de niños.
¿Recuerdas los pollos, las palomas
nuestras comitivas y rabietas
tus poemas y canciones en la escuela:
mamá, me canta “El Botecito”?
Te llegó una ilusión,
cursabas el primero en el colegio
te sentías mayor.
En un juramento a la bandera
declamaste “Lágrimas de oro”,
nuestros hermanos
vieron cursi tal poema
aprendiste entonces
“La queja del niño negro”.
Seguías jugando a las bolas.
Del libro de poemas Amazonía entre Sombras
24 de diciembre de 2008
2 de octubre de 2008
Yo
Yo
arena esparcida
raíz de la montaña en mí
verde plateada.
Yo como tú
esencia itinerante
de la historia.
Yo
agolpada en mí.
Yo en mí esperando
sin fin eternidad
mi eternidad
de soplos creadores
de aguas en quietud
tablas ancladas.
La compuerta.
Mi yo en mí, en vuelo.
Arena esparcida
raíz de la montaña en mí.
arena esparcida
raíz de la montaña en mí
verde plateada.
Yo como tú
esencia itinerante
de la historia.
Yo
agolpada en mí.
Yo en mí esperando
sin fin eternidad
mi eternidad
de soplos creadores
de aguas en quietud
tablas ancladas.
La compuerta.
Mi yo en mí, en vuelo.
Arena esparcida
raíz de la montaña en mí.
6 de agosto de 2008
En Palacio
En Palacio las luces no se apagan,
en palacio y sus alrededores
los uniformes y los tubos de metal
vigilan, vigilan, vi-gi-lan.
Cerca de Palacio la ciudad bulle
en los rincones, cloacas,
debajo de los puentes y clandestinas chicherías.
Dentro de palacio las luces no se apagan,
muy cerca de palacio
hieden las bancas del Senado
bajo el hollín de palabras oxidadas.
Impoluto el presidente elegido emperador
Firma, firma leyes, firma leyes, firma leyes-leyes
Desde Palacio con luces y tubos
En Palacio las luces no se apagan.
en palacio y sus alrededores
los uniformes y los tubos de metal
vigilan, vigilan, vi-gi-lan.
Cerca de Palacio la ciudad bulle
en los rincones, cloacas,
debajo de los puentes y clandestinas chicherías.
Dentro de palacio las luces no se apagan,
muy cerca de palacio
hieden las bancas del Senado
bajo el hollín de palabras oxidadas.
Impoluto el presidente elegido emperador
Firma, firma leyes, firma leyes, firma leyes-leyes
Desde Palacio con luces y tubos
En Palacio las luces no se apagan.
29 de mayo de 2008
Ha muerto un poeta
Para André Felipe Llano Calvo
¡Qué callen las guitarras!
Paren los tambores
Silencien los quejidos de ese piano
Y las palabras se suspendan.
¡Qué pare la música!
-Corneta, lanza al cielo tu lánguido grito.
Escritores, ¡Rompan, rompan
Rompan filas!
Desordenen la cadencia
¡Cómo duele cada letra!
Desagarren el verso
¡Ha muerto! Ha-muer-to
¡Ha muerto un poeta!
De la tía Fabiola
17 de abril de 2008
Ciudad
entre la algarabía
y la permanencia del olvido.
Ciudad refugio de poesía
altavoz del parloteo incesante
ciudad tugurio
de los errantes vivientes
ciudad que no agotas
los rincones entre prisas
ciudad que ebulle
con la luz entre la herrumbre.
7 de marzo de 2008
Una noche
Una noche,
con mis manos,
sin forma dejaré las sombras;
en el aleteo de los besos dactilares
volará tu cuerpo
hasta que aparezca el alba.
con mis manos,
sin forma dejaré las sombras;
en el aleteo de los besos dactilares
volará tu cuerpo
hasta que aparezca el alba.
4 de febrero de 2008
Poema cero
La oscuridad
se instaló en la niebla,
bramó la noche estremecida.
¡Colombia no te mueras!
Estoy lejos y quiero
con mis pies
abrazar tu geografía.
¡Nostalgia!
Cambiaron de dueños
los llanos y montañas,
los ríos carmesí
ya no son ríos.
La gente que dejé
son recuerdos o fantasmas.
¿Dónde están sus manos?
¿Por qué no tienen rostro?
Deambulan sus almas
y la oscuridad
se instaló en la niebla.
Tomado del libro de poemas Amazonía entre sombras
se instaló en la niebla,
bramó la noche estremecida.
¡Colombia no te mueras!
Estoy lejos y quiero
con mis pies
abrazar tu geografía.
¡Nostalgia!
Cambiaron de dueños
los llanos y montañas,
los ríos carmesí
ya no son ríos.
La gente que dejé
son recuerdos o fantasmas.
¿Dónde están sus manos?
¿Por qué no tienen rostro?
Deambulan sus almas
y la oscuridad
se instaló en la niebla.
Tomado del libro de poemas Amazonía entre sombras
24 de diciembre de 2007
Sobre tu piel
Las rocas no podrán atar las olas
ni yo con mi tristeza atar la luna.
Puedo evaporarme
en la lenta danza de la niebla
que cada día cubre el cerro
y descender como lluvia de arena
sobre tu piel cobriza.
¿Serás desierto? o
¿Será oasis?
Puedo evaporarme
en la lenta danza de la niebla
y descender cada día como lluvia...
ni yo con mi tristeza atar la luna.
Puedo evaporarme
en la lenta danza de la niebla
que cada día cubre el cerro
y descender como lluvia de arena
sobre tu piel cobriza.
¿Serás desierto? o
¿Será oasis?
Puedo evaporarme
en la lenta danza de la niebla
y descender cada día como lluvia...
28 de septiembre de 2007
Ernesto
A Jairo Calvo
Artífice de ráfagas
de nobles sentimientos,
sembrador de ilusiones
cazador de esperanzas
cegaron tu existencia
y se escucharon voces
desde la montaña andina;
Brotaron semillas de libertad
y el viento el viento…
Del libro de poemas Amazonía entre Sombras
Artífice de ráfagas
de nobles sentimientos,
sembrador de ilusiones
cazador de esperanzas
cegaron tu existencia
y se escucharon voces
desde la montaña andina;
Brotaron semillas de libertad
y el viento el viento…
Del libro de poemas Amazonía entre Sombras
24 de agosto de 2007
Tulia
Los nudos
se acomodaron en sus manos
para atar el tiempo.
Miles de lluvias caídas
destiñeron su cabello.
Con sus gafas
intentaba mirar
por si algo había dejado atrás.
Entre sus labios
siempre un pucho barato
daba cuenta del fuego quemado.
De cuando en cuando
observaba picarona, a escondidas
una imagen erótica de los años 30.
Maternidad nunca tuvo
mas envolvió sus flecos de ternura
en el abrazo a cada amanecer
con botellas y un fulano de turno.
Nunca supo quien la amó.
(Del libro de poemas Amazonía entre sombras)
se acomodaron en sus manos
para atar el tiempo.
Miles de lluvias caídas
destiñeron su cabello.
Con sus gafas
intentaba mirar
por si algo había dejado atrás.
Entre sus labios
siempre un pucho barato
daba cuenta del fuego quemado.
De cuando en cuando
observaba picarona, a escondidas
una imagen erótica de los años 30.
Maternidad nunca tuvo
mas envolvió sus flecos de ternura
en el abrazo a cada amanecer
con botellas y un fulano de turno.
Nunca supo quien la amó.
(Del libro de poemas Amazonía entre sombras)
14 de julio de 2007
Poema 2. Escarlata
Amé en entrega total,
perdida entre montaña de huesos
mares de ríos sedientos.
Un gato gruñe,
un perro ladra.
Llegó la ausencia dolor batiente
rabia contenida.
Picos escarpados,
días áridos y densos.
Hoy concierto de hojas,
murmullo desde lo hondo.
Vivo en mí y aún te quiero.
Puedo vivir sin ti.
perdida entre montaña de huesos
mares de ríos sedientos.
Un gato gruñe,
un perro ladra.
Llegó la ausencia dolor batiente
rabia contenida.
Picos escarpados,
días áridos y densos.
Hoy concierto de hojas,
murmullo desde lo hondo.
Vivo en mí y aún te quiero.
Puedo vivir sin ti.
5 de junio de 2007
Dolor y no tristeza
Si un desasosiego
invade mis entrañas,
la sequedad quema mi garganta,
o un ser extraño camina muy dentro
y frena mi lucidez cósmica,
si un desasosiego
me exprime el pensamiento,
agota mi sonrisa
y palidece mi espíritu,
… hablo de dolor,
HABLO DE MÍ DENTRO,
Que no simple tristeza.
invade mis entrañas,
la sequedad quema mi garganta,
o un ser extraño camina muy dentro
y frena mi lucidez cósmica,
si un desasosiego
me exprime el pensamiento,
agota mi sonrisa
y palidece mi espíritu,
… hablo de dolor,
HABLO DE MÍ DENTRO,
Que no simple tristeza.
26 de abril de 2007
1 de marzo de 2007
Tímido profeta
Luis Fernando Ramírez
Guerrero inocente
De amores posibles
Como inalcanzables
Acompañante eterno
de causas perdidas
dejaste en la arena
un latido profundo
Memoria imborrable
Del calor al frío.
Regresaras a tu
Insondable silencio
De palabras obvias
Que no obligar tu ser.
De la reciente publicación “Los otros”
Guerrero inocente
De amores posibles
Como inalcanzables
Acompañante eterno
de causas perdidas
dejaste en la arena
un latido profundo
Memoria imborrable
Del calor al frío.
Regresaras a tu
Insondable silencio
De palabras obvias
Que no obligar tu ser.
De la reciente publicación “Los otros”
5 de febrero de 2007
Guerrero azabache
Luis Fernando Ramírez
La espuma flotante
Estrella la arena
Gotas saladas
buscando a su padre
Mis poros sedientos
Sumergidos en él
Descansa tranquilo
Flotando en sus aguas.
Inmensa ola
sacude mi pecho
escapa al tiempo
memoria imborrable.
Tu recuerdo penetra
En otro espacio;
Sordas ondas en
Mi entorno sepia.
Guerrero azabache
Posee mi mente,
Incomprendido ideal,
Anarquismo palpitante.
Circula tu sangre
Dentro de mi cuerpo,
Calienta mis venas,
Galopeo incesante.
Libre en el valle
Corre furioso,
Acompaña la brisa
Susurrándole al cielo.
“Háblame en sueños,
Charla inconclusa;
Que nuestra lucha
No sea utopía”.
La espuma flotante
Estrella la arena
Gotas saladas
buscando a su padre
Mis poros sedientos
Sumergidos en él
Descansa tranquilo
Flotando en sus aguas.
Inmensa ola
sacude mi pecho
escapa al tiempo
memoria imborrable.
Tu recuerdo penetra
En otro espacio;
Sordas ondas en
Mi entorno sepia.
Guerrero azabache
Posee mi mente,
Incomprendido ideal,
Anarquismo palpitante.
Circula tu sangre
Dentro de mi cuerpo,
Calienta mis venas,
Galopeo incesante.
Libre en el valle
Corre furioso,
Acompaña la brisa
Susurrándole al cielo.
“Háblame en sueños,
Charla inconclusa;
Que nuestra lucha
No sea utopía”.
30 de noviembre de 2006
En-Red-hadas
Con motivo del segundo Encuentro Estatal de la Red Internacional de Mujeres Periodistas y Comunicadoras, realizado en Barcelona el 10, 11 y 12 de noviembre de 2006
Mujeres que nacimos en la brega
de otras que lucharon
dejando surcos en el aire.
De ellas y nosotras brotan
la locura de vivir, la inmensidad,
los sueños, la entereza, la nostalgia...
De nosotras que parimos
En las entrañas de la historia
Nace esta suma multiplicadora
De mujeres blancas, negras,
indias, amarillas y curtidas
por el quehacer de cada día...
De ti, de mí, de ella,
allá en Río de Janeiro, en Madrid,
en Michoacán o en Barcelona
tejemos con palabras,construimos
desde la esencia solidaria.
Mujeres que nacimos en la brega
de otras que lucharon
dejando surcos en el aire.
De ellas y nosotras brotan
la locura de vivir, la inmensidad,
los sueños, la entereza, la nostalgia...
De nosotras que parimos
En las entrañas de la historia
Nace esta suma multiplicadora
De mujeres blancas, negras,
indias, amarillas y curtidas
por el quehacer de cada día...
De ti, de mí, de ella,
allá en Río de Janeiro, en Madrid,
en Michoacán o en Barcelona
tejemos con palabras,construimos
desde la esencia solidaria.
30 de octubre de 2006
Regalo para Sara
Hija, hoy tres de noviembre
Te regalo un soplo de mañana
para que alumbre la magia
de tu alegría itinerante.
Te regalo
Un río que arrastre tus tristezas
Y un pozo donde acumules lo vivido.
Un árbol
que te ponga polo a tierra
pero que en su copa
desates tus aires de libertad.
¡Ah! Y un aguacero
que remoje tu piel y tu dentro
y renueve surcos
en tu capacidad de amar.
Te regalo un soplo de mañana
para que alumbre la magia
de tu alegría itinerante.
Te regalo
Un río que arrastre tus tristezas
Y un pozo donde acumules lo vivido.
Un árbol
que te ponga polo a tierra
pero que en su copa
desates tus aires de libertad.
¡Ah! Y un aguacero
que remoje tu piel y tu dentro
y renueve surcos
en tu capacidad de amar.
6 de octubre de 2006
Memoria
Fernando Ramírez
Mis palabras como gritos derrumban mi refugio / Las letras las ligo con una intención que me desnuda / Las metáforas son las mascaras que utilizo / El discurso que conjugo es el vestido sonoro / que al enfrentarme a ti parece sordo.
Miro al pasado cegándome el futuro / alegría de estar sin ubicarme en el tiempo / Mi cuerpo en un espacio común / Congelado / mientras mi mente se aleja / te busco entre sueños y te encuentro en mi corazón / Siento como el te extraña / Razono / lo escondo / lo encierro / lo guardo… / …Sonrió y veo el horizonte.
Mis palabras como gritos derrumban mi refugio / Las letras las ligo con una intención que me desnuda / Las metáforas son las mascaras que utilizo / El discurso que conjugo es el vestido sonoro / que al enfrentarme a ti parece sordo.
Miro al pasado cegándome el futuro / alegría de estar sin ubicarme en el tiempo / Mi cuerpo en un espacio común / Congelado / mientras mi mente se aleja / te busco entre sueños y te encuentro en mi corazón / Siento como el te extraña / Razono / lo escondo / lo encierro / lo guardo… / …Sonrió y veo el horizonte.
5 de septiembre de 2006
Escarlata. Poema 1
Te amé con locura desbordada
cimbroneó dentro de mí
geografía de montañas entre pliegues,
manantiales por sus valles encumbrados.
Serenidad voluptuosa.
Te amé como al ser perfecto.
Sin dejar de quererte,
día a día,
en el conflicto cotidiano
deconstruí a mi ídolo sagrado.
El amor en el tiempo,
Silencios en abrazos,
miradas sin respuestas.
La distancia, las palabras, lejanía.
El amor en el tiempo.
Hoy también te amo.
Amo a un hombre
con la serenidad tibia
de los días de otoño cuando
florecen los espíritus.
Caen, caen…
caen las hojas
con devoción perenne.
El amor sobre el tiempo.
cimbroneó dentro de mí
geografía de montañas entre pliegues,
manantiales por sus valles encumbrados.
Serenidad voluptuosa.
Te amé como al ser perfecto.
Sin dejar de quererte,
día a día,
en el conflicto cotidiano
deconstruí a mi ídolo sagrado.
El amor en el tiempo,
Silencios en abrazos,
miradas sin respuestas.
La distancia, las palabras, lejanía.
El amor en el tiempo.
Hoy también te amo.
Amo a un hombre
con la serenidad tibia
de los días de otoño cuando
florecen los espíritus.
Caen, caen…
caen las hojas
con devoción perenne.
El amor sobre el tiempo.
7 de agosto de 2006
Castilla
Alegre paisaje dorado
de Castilla,
pétalos amarillo intenso
que danzan en la tarde
en su adoración al sol.
Lujuria visual
que encandila los sentidos
en vehemente deseo de tacto.
Me estremece la caricia ausente.
de Castilla,
pétalos amarillo intenso
que danzan en la tarde
en su adoración al sol.
Lujuria visual
que encandila los sentidos
en vehemente deseo de tacto.
Me estremece la caricia ausente.
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